19 de noviembre de 2012

Mount Rainier y Mount St Helens, con lunita entre volcanes

Es todo un placer manejar por las carreteras de Estados Unidos, lo que se ve es muy lindo al igual que lo que hay en todos los países, lo que nos agrada es la comodidad y la facilidad. La señalización es hasta excesiva, si hay un hueco o una falla en la carretera la avisan a tiempo. Realmente esto nos ha ahorrado malos momentos y ahora podemos manejar de noche con tranquilidad, sin pensar en meterse a un hueco y dañar alguna cosa.  Ahora  que estuvimos en la montaña nos preocupaba un poco la lentitud de lunita, pero casi toda la carretera era de doble vía y la que no era, tenía tramos para hacernos a un lado y permitir que los otros carros con más prisa que nosotros pasaran. ¿Qué más podemos pedir?


Para llegar al monte Rainier Washington, tomamos la vía 706, en esta temporada ya habían muchas vías de acceso cerradas. Llegamos a la entrada y no vimos nada de nieve y dudamos en haber comprado las cadenas para las ruedas que decía en la página web del parque, hasta hicimos planes de cómo regresarlas.


Ésta era la vía para llegar a Paradise, más precisamente el centro de visitantes Henry M Jackson Memorial, único abierto en la temporada.  El Monte Rainier es un volcán activo con una forma prominente que se visualiza desde todo el valle adornando el paisaje. Tienen grandes acumulaciones de nieve en forma de glaciares, esto en caso de una erupción sería devastador.  La última vez que mostró actividad fue a finales de 1800.  

 

El recuerdo del gigante Douglas data de 1293. Vivió casi 700 años hasta que en 1963 Saint Regis Paper Company, la compañía papelera de la época lo cortó y lo volvió  materia prima de su producción.


Al llegar al centro de visitantes, todo estaba muy nublado, frío y lluvioso. Había poca nieve de nevadas de días anteriores, pero no queríamos quedarnos con sólo eso y fuimos a recorrer los senderos a pesar del viento y la lluvia.


Recorrimos el Skyline trail hasta que la nieve nos dejó ver por donde era, el viento era muy fuerte y nos golpeaba duro la cara con las gotas de lluvia. Decimos regresar y aceptar que no era nuestro día de suerte. Al final terminamos cansados después de 12 kilómetros de camino.


Al salir del Monte Rainier camino al Monte St Helens, nos topamos con varios pequeños pueblos. En uno de esos pueblos vemos unos animales pastando en el parque. Nos detenemos un rato a mirar, nos llamaron la atención porque nunca habíamos visto ningún animal como éste, era una manada de elk.



Varios días después nos damos cuenta que estaban en temporada de caza de Elk, habían muchos cazadores en las vías y en los parques nacionales mirando por sus binoculares y haciendo sus campamentos a las orillas de las carreteras y ésta manada andaba muy tranquila cruzando las calles, comiendo para adentrarse al bosque.

              
El Mount Saint Helens (Monte Santa Helena), es otro gran volcán de la misma cadena volcánica del Monte Rainier. Es un volcán activo que hizo una desastrosa erupción en 1980 causando grandes estragos y reduciendo 500 metros de su altura.



La carretera es zigzageante y al borde de un cañón que deja ver un bonito paisaje con árboles de pino y delgados ríos ondulantes. El tiempo nublado, pero poco a poco el viento nos despeja la vista.





Un poco del gran cráter del Mt St Helens se puede ver a pesar de las nubes que lo cubre. Aún faltaba unos kilómetros para llegar al tope de la carretera, pero valía la pena detenerse a para ver esta linda panorámica.



Llegamos al tope de la carretera y al lado contrario pudimos ver totalmente despejado el Mt Rainier, donde habíamos estado el día anterior y no pudimos ver. Pero ahí está hermoso detrás de las montañas.

 

Y estábamos justo al frente del cráter del volcán que se cubrió de nubes, así que no tenemos foto desde cerca. Pero si de esta linda vista de las montañas cercanas con el lago y esas pequeñas nubes que las abrazan.

 


 La gran erupción años atrás, dejó unos caminos de lava muy bonitos por los que caminamos hasta llegar a una caída de agua que pasa por los canales. Estar ahí hace imaginarse la erupción y como a lava va corriendo por la montaña haciendo todos estos escritos que ahora dejan una marca en el paisaje.


Recorremos despacio con lunita el camino que rodea el volcán y llegamos a la pared posterior, también nevada y nublada como era de esperarnos.


Para terminar nuestra visita nos adentramos a estas cuevas formadas por la erupción volcánica, las Ape Caves. Acompañados de nuestras linternas y cubiertos nos adentramos a la oscura cueva y caminamos unos cientos de metros observando las curiosas paredes y formaciones en el piso con el paso de la lava. Aunque es un poco tenebroso el lugar, aun más cuando las únicas personas somos nosotros vale la pena pasearse por la oscuridad.