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15 de noviembre de 2012

Whistler, sede de los juegos olímpicos de invierno Vancouver 2010

Por casualidad vimos por internet esta ciudad que de bajada de Alaska pasamos por alto, Whistler. El estado de tiempo mostraba que habría nevadas por los próximos 3 días y nos animamos a devolvernos 100 km norte de carretera montañosa.
Tomamos en ferry de Nanaimo (Isla de Vancouver) a Horseshoe (West Vancouver), al llegar manejamos 80 kilómetros hasta que oscureció y paramos a pasar la noche en una zona de descanzo.


Nos levantamos tarde, madrugar cada día se hace más difícil, con tanto frío sólo provoca estar bajo las cobijas. Al llegar todo el pueblo estaba nevado, nos perdimos la nevada por 3 horas.


Whistler fue sede de los juegos olímpicos de invierno Vancouver 2010, aún los aires huelen a juegos olímpicos y los aros insignia se encuentran en un lugar muy concurrido del pueblo.


Nos alojamos en casa de Gabriel de Couchsurfing, que respondió en tiempo record la de solicitud de alojamiento. Pusimos a Lunita en el estacionamiento de la casa y aunque hacía frío, había solución con nuestra calefacción de gas.   



Whistler es bastante pequeño, todo se mueve en torno al centro de la ciudad que está lleno de tiendecitas de ventas de recuerdos, ropa deportiva, restaurantes y bares por donde se puede caminar a curiosear. Faltaba un poco menos de un mes para que la temporada de invierno iniciara y abrieran las pistas de ski.  



Ninguna atracción de invierno estaba funcionando, pero aprovechamos para hacer una caminata por un lugar muy concurrido hacia un lago, “lost lake trail”.
 

La única opción de encontrar un lugar con más nieve era tomar la glaciar road y llegar hasta la parte alta de la montaña. Parqueamos a lunita y caminamos un poco más. 


En ese momento se encontraba practicando la selección Canadá de ice Tube. En este cerro está el Tube Park que tiene un deslizador de un kilómetro donde se pueden alcanzar velocidades de más de 100 km/h, muy rápido para alcanzar a captar el deportista en nuestra cámara.  



El paisaje alpino de Whistler nos anima por lo que viene ahora que se acerca el invierno. En la montaña nevó casi que microscópicamente antes de irnos al pueblo, como quien dice ahí tienen un poquito de lo que andaban buscando.




Al dejar Whistler pasamos una noche más en las nubosas carreteras. Al amanecer decidimos no volver a visitar Vancouver y de un momento a otro nos animó más la idea de pasar la frontera a Estados Unidos. Pensábamos que no, pero nos dieron 6 meses más para seguir recorriendo las amplias tierras del Tio Sam. La frontera muy tranquila, lunita le causó gratos sentimientos a los agentes de inmigración. Cosas como estas nos hacen refrendar la buena decisión que tomamos al salir de viaje con nuestra “Hippie bus”.


Tofino, Isla de Vancouver, Canadá



Desde que salimos del bosque de árboles gigantes Cathedral Grove vamos buscando el mar. La carretera va acompañada de hermosos paisajes, lagos, árboles otoñales y pequeños pueblitos.

Los colores del otoño son nuevos para nosotros, hay muchos parques nacionales con lindos caminos. Tratamos de parar en cada lugar que vemos y disfrutar de la caída de las hojas, ya queda poco tiempo para que los árboles estén desnudos. 


Al llegar a la Pacific Rim Highway nos detenemos en la playa, hace varios meses ir a la playa no hace parte del camino. Nos bajamos con mucho ánimo de lunita y al salir el viento nos enfrió totalmente.


Para una persona del trópico es inconcebible que en  la playa haga frío. Pero aquí toco sacar toda la ropa para cubrirnos. Es cómico como nos miran, ¡si! nos vemos graciosos cubiertos con tanta ropa en la playa.


No entendemos cómo hay tanta gente surfeando con éste clima, pero es un lugar muy popular.  La playa es bastante linda y nos recuerda la costa pacífica de Colombia, con el bosque cerca y toda esas basurasitas que hace la naturaleza en el agua.


Alguien nos había dicho que la gente paga por ir a ver mal clima en Tofino, siempre está nublado, frío y la mayoría de los días del año está lloviendo. Y así parece ser, es todo un lugar extraño muy popular, donde el buen clima no es parte de las vacaciones.


Encontramos éste lindo camping en Tofino donde el sonido de las olas rompiendo en la playa se escuchó toda la noche, “Bella Pacifica Campground”  ahora en otoño por baja temporada el precio bastante razonable. Cómo había electricidad, dormimos con la cobija térmica bastante calienticos!    


Hemos tenido que aprender a divertirnos a pesar de las circunstancias del clima. Hay muchos caminos entre el bosque y la playa que valen la pena recorrer. Definitivamente lugares cómo este amerita el esfuerzo y llegar con toda la ropa mojada.

Tomamos un viaje en bote que sale desde Tofino y  pasa por varias pequeñas islas y llega hasta mar abierto. Dejamos pasar los días para esperar un día soleado y éste fue el más soleado que obtuvimos. 

Los paisajes saliendo del pequeño puerto son impresionantes. Todos esos poblados bosques se interponen entre montañas y los picos más elevados ya tienen su primer rocío de nieve. En invierno la nieve cubre mucho más las partes altas de la montaña pero no llega a nivel del mar.

Fuera del barco el viento bastante fuerte y frío. Al llegar a alta mar el oleaje se pone muy fuerte y la embarcación se mueve de un lugar a otro.  Ahí nos dice el capitán “miren por todo lado, busquen las ballenas”  Al poco tiempo aparecen dos aletas dorsales; dos ballenas jorobadas, La madre con su pequeño ballenato. Ahora nadando rumbo sur buscando aguas más calientes que las Árticas.


Sobre una pequeño islote muchos leones marinos tratando de tomar el poco sol que había. 


Éste el gran nido de un águila calva en la copa de un árbol.  Vimos volar varias águilas hacia la isla pero nunca ninguna se posó sobre este nido.  Mientras esperábamos, el capitán nos contó una historia sobre las crías de las águilas calvas. El águila pone  2 o 3 huevos,  el primero que eclosiona tira los huevos restantes fuera del nido y caen al suelo. Eso asegura la supervivencia del aguilucho ya que ambos padres deben alimentarlo arduamente y por varios meses.

9 de noviembre de 2012

Entre árboles gigantes - Cathedral Grove, Canadá



Sobre la Alberni highway rumbo a Tofino poco a poco vamos quedando atrapados por el bosque. Los árboles cada vez se hacen más y más grandes. Llegamos al Catheral Grove un antiguo bosque en el  Mc Millan Provincial Park


A solo pasos del estacionamiento comienzan los senderos para recorrer el parque. Aunque el verano quedó atrás mucha gente aún se detiene en la carretera para visitar este lugar.  Los pequeños senderos delimitados por algunos trozos de madera y mucho musgo se van internando al bosque.


El parque es uno de los  lugares donde permanecen a salvo varios de los árboles más antiguos y colosales de la isla. Mirar hacia arriba es todo un desafío, las copas de los árboles son casi inalcanzables.


Algunos árboles se han caído por fuertes vendavales que han azotado la región  o por enfermedades que los van debilitando lentamente. Pero a la vez todo esto hace parte de un ciclo y sirven de alimento para las generaciones de árboles por venir.


Sus troncos gigantes son imposibles de abrazar. Aquí uno se siente diminuto, los gigantes te rodean.



Éste es el tesoro del parque “The Big Tree”, es un Douglas y con 800 años es el árbol más antiguo. Tiene 76 metros de altura, es como poner 35 personas una sobre otra.. guaaauuu de verdad que es grande!!! y 9 metros alrededor de su tronco, como quien dice se necesitan unas 5 personas para abrazar todo el árbol.   Puede llegar a vivir más de mil años, así es que todavía le falta varios cientos de años y varias generaciones humanas para seguir en pié.  


Cuando Cristobal Colón llegó a América este árbol ya existía hace 300 años y ahora su altura supera por 20 metros a la torre de pisa en Italia.   


Este árbol centenario poco a poco muere y este hueco donde caben unas 4 personas es causado por una enfermedad que tarde que temprano terminara por derrumbarlo.  Es una historia ambivalente, el sentimiento de estar dentro de un árbol es indescriptible, es  inmenso, es de felicidad. Como más podrías entrar en un árbol si no está enfermo? Ahí va el sentimiento de tristeza.  

 

La carretera pasa en medio de este antiguo bosque y el parqueo está a los costados de la vía. Ahí está lunita, se ve chiquita comparada con estos árboles que no son los más grandes del parque.

Victoria - Vancouver Island

Recorrer las calles de Victoria en la Isla de Vancouver es todo un placer. Entre calles llenas de restaurantes, hoteles lujosos y un gran malecón frente al mar, los momentos casi que se detienen en la tranquilidad de la ciudad.


Los últimos días hemos estado un poco mal con los planes. A veces nos cansamos de planear cada kilómetro por recorrer, pero definitivamente sin plan las cosas no funcionan muy bien. Tuvimos que detenernos nuevamente con nuestra guía para ver el camino que debemos tomar. Era un buen día y el sol apareció  y en días como ese solo hay que salir a algún lugar, éste territorio es muy lluvioso y llueve más de 200 días al año.  


The Empres con más de 100 años desde su construcción es uno de los hoteles más antiguo de la ciudad, famoso por sus tardes de té (60 dólares) en época de verano donde hay que reservar con más de dos semanas de anticipación. Un lugar bastante llamativo con una fachada en la que crece una gran hiedra que se adhiere casi hasta el techo, ahora sus hojas verdes van tornándose otoñales.   


Frente al puerto de Vancouver se encuentra ésta construcción neobarroca de 1898, es el edificio del parlamento de la ciudad.


Los carruajes recorren las calles frente al puerto de Victoria ofreciendo un recorrido guiado de este lugar de la ciudad desde 50 dólares por 15 minutos.


El barrio chino de Victoria aunque no es uno de los más grandes, es uno de los más antiguos de Canadá. La gran entrada marca la entrada al Chinatown y vagando por sus calles se puede encontrar almacenes de cachivaches “made in China”, almacenes de verduras típicas y restaurantes tipo bufet.


De Victoria a Tofino rumbo norte muchos avisos de viñedos y tiendas de vinos van apareciendo. Ésta es una región vinícola que está naciendo y la calidad de sus vinos ya han ganado premios en Canadá y a nivel mundial. Casi todos son pequeños viñedos “boutique” que producen pocas botellas y no alcanza para exportación.


Muchas entradas del mar a la isla y lagos hacen que esta sea una región donde se ven puertos y embarcaciones a menudo.

7 de noviembre de 2012

Vancouver - Canadá

La gran ciudad nos encanta, pero esta no fue una de nuestras urbes preferidas. Ésta es la otra cara de la moneda, muchas personas sin hogar rondan con sus maletas por las calles buscando un lugar para dormir y antes de ponerse el día por la calle principal del Chinatown adictos a las drogas piden dinero y pasean de cuadra en cuadra.  Tal vez no pudimos apreciar mucho de Vancouver, el mal clima nos viene persiguiendo y salir a conocer con lluvia y frío no es muy agradable y por evitar que la cámara se mojara no tomamos muchas fotos. Por primera vez vemos tantos árboles de maple con sus hojas rojas en otoño “La hoja insignia de la bandera de Canadá”


Al ingresar a la ciudad por la Calle W Georgia cerca al parque Stanley, a cada lado de la calle hay sembrados árboles de maple. Estando en otoño las hojas rojizas empezaron a caer.  


El parque Stanley una gran zona verde dentro de la gran urbe. Día a día personas acuden a este lugar a ejercitarse.


Muchos kilómetros de ciclovías rodean éste parque bordeado por el mar y que une por un gran puente el norte y sur de Vancouver.


Al norte del parque la bonita vista del Lions Gate Bridge que pasamos también en bicicleta. El parque Stanley uno de nuestros lugares favoritos en Vancouver.


Las predicciones del tiempo mejoraban para los días siguientes y una buena opción era ir a la Isla de Vancouver.  Manejamos unos kilómetros al sur hasta Tsawwassen y tomamos un ferry que dura una hora y media Hasta Swartz Bay Cerca de Victoria en la Isla de Vancouver.



Estos ferris son cómodos con espacios para pasar el tiempo mientras llega al destino. Cuanta con cafetería, asientos cómodos y escritorios con conexiones eléctricas e internet gratuito.  Se cruza por canales entre islas del pacífico hasta el puerto en la gran Isla de Vancouver.

Yukón y Brithish Columbia - Canadá.



Después de una linda noche con Aurora Boreal salimos del lugar donde pasamos la noche hacia la frontera con Canadá tomando la Alaska Highway.  Despacio vamos recorriendo kilómetros de carretera disfrutando de lo único que se puede disfrutar (Y que realmente nos encantó) la naturaleza. Para nosotros son hermosos los amaneceres y los anocheceres que hacen el día más largo y la noche más corta.


Las montañas que al subir a Alaska estaban desnudas muestran sus primeras capas de nieve.  Muchos pájaros ya empiezan a volar al sur.


Ésta la gran sorpresa de la carretera, los grandes osos comiendo frutos de los arbustos que crecen por montones en la temporada. Con nuestra cámara casi que imposible fotografiarlos, pero es bueno el recuerdo de ver por el camino más de 10 osos que se movían con cautela para desaparecer de nuestra vista.


Whitehorse un pequeño pueblo a las orillas del rio Yukón. Como varias ciudades pequeñas de Alaska y Yukón en algún momento estuvo relacionado con la minería.  Una ciudad un poco más grande que todas las que vimos después de salir de Alaska, simplemente la tomamos como punto de parada para seguir recorriendo al sur.


Buscando un lugar para acampar cerca de Whitehorse, llegamos a Takhini hotspring y el camping estaba cerrado por la temporada, pero una persona nos dijo que había un lugar a 200 metros donde se podía acampar gratis frente al Rio Yukón.  Ahí llegamos y la vista no podía ser mejor.


Una noche hermosa con todas las estrellas presentes. Hacía frío pero bien cubiertos no la pasamos mal. Además conseguimos un calentador de gas propano que nos ayuda a calentar la Kombi antes de acostarnos entre las dos bolsas de dormir.


Era un lugar perfecto para ver la Aurora Boreal, pero ese día no apareció. Lo que si pudimos disfrutar fue la noche con la luna reflejada en el río.


Vamos siempre mirando por el camino los Jonkers, deshuesaderos o desarmadurías si hay una Kombi como la nuestra. Paramos cuando vimos ésta en la vía, de pronto algo nos servía para  lunita. Encontramos unas cositas pero no muy importantes.


Casi después de 500 kilómetros desde Whitehorse, llegamos a Watson Lake un pueblo que en el mapa ni se ve. Este lugar Sing Post Forest su principal atractivo.


En 1942 dos personas que vinieron a éste lugar a trabajar pusieron una placa que decía a cuenta distancia estaban de su casa. Después mucha gente empezó a hacer lo mismo hasta hoy que hay 75.000 placas. La gente pone placas de sus carros o recordatorios de su paso por esta carretera. Estuvimos tentados a dejar una de las placas de la Kombi, pero de pensarlo tanto nos arrepentimos.  


Así entre pasillos de placas y recordatorios se pueden pasar varias horas mirando con curiosidad. Un buen punto para tomarse un descanso y continuar con el largo camino por recorrer.



Lugares como éste, muchos en el camino. Pocas veces pasan carros así que en la noche la oscuridad es absoluta.  Lugares como estos son los que usamos para dormir en Alaska y Yukón en Canadá.



Con noches bastantes frías ya por debajo de 0ºC,  hacíamos fogatas hasta que llegara la hora de dormir.   


La región de Yukón es poco poblada, pasábamos por los pueblos sólo a poner gasolina; el resto de tiempo manejabamos muy lentamente disfrutando del paisaje y parando a hacer de comer junto a una fogata.

Área de descanso sobre la ruta. ¿Qué tal el paisaje?


650 kilómetros al sur de Watson Lake por la ruta 37, tomamos un desvío al occidente para visitar Stewart, famoso por los glaciares. Llegamos en un momento poco indicado con mucha lluvia y neblina y nos devolvimos sin ver ni un glaciar.  Algo que nos pareció muy curioso de este lugar es que es frontera con Hyder (Alaska)-USA sólo está custodiada por Canadá y no existe puesto fronterizo de Estados Unidos.



En la ruta de regreso de Stewart la neblina se dispersa y aparece en la vista de la carretera el glaciar Bear.



Días bastante nublados  nos acompañaron durante nuestro recorrido al sur. Mucha lluvia que nos hizo acordar de las goteras de la Kombi y poco sol que nos hace ir con la calefacción de gas prendida durante el camino, porque aunque no debería ser hace más frío dentro de la kombi que fuera de ella.


Después de pasar Quesnel ya en la Columbia Britanica de Canadá, tomamos el desvío hacia la  ruta 26. Al llegar al antiguo pueblo minero de Bakerville, nos damos cuenta que está cerrado al público por la temporada. Afortunadamente la ruta es hermosa, con lagos que reflejan las montañas, árboles otoñales y lindos lugares para descansar.


Ahí entre los árboles y frente al lago Jack pasamos la noche. Al levantarnos la kombi estaba congelada al igual que el rocío de las plantas, debe haber bajado mucho la temperatura en la madrugada.

Al salir rumbo a Vancouver nos encontramos esta pareja de viajeros que vienen desde Alemania y pasaron su carro en barco hasta Washington, su idea llegar hasta Ushuahia. Él, un poco nervioso por el paso por los países de Centroamérica y nosotros tratando de tranquilizarlo. Como siempre le decimos a la gente que no conoce América Latina, “es más lo malo que se escucha que lo que realmente es”.